Crónicas Épicas - Siurana -


Este fin de semana hemos estado entrenando en el entorno del embalse de Siurana.

La idea era poder dedicar todo un día a un entrenamiento un poco más duro de lo habitual, combinando diferentes disciplinas, y acostumbrarnos en la medida de lo posible a las transiciones entre diferentes etapas.

Además aquella zona (meca de la escalada), nos permitía practicar técnicas básicas de escalada en bloque en alguna de sus paredes.

El sábado comenzamos corriendo desde el camping de Siurana con una bajada muy rápida hasta el embalse, y subida de trekking de vuelta.

Seguidamente con la BTT volvíamos a bajar hasta Cornudella, después vermut en Poboleda y casi final de etapa en Escaladei.

El recorrido con pequeños pero continuados desniveles hacia difícil mantener el ritmo.

La vuelta al camping, sobretodo los últimos kilómetros , con desniveles asesinos pusieron a prueba nuestra resistencia, que empezaba a flaquear después de una jornada de esfuerzo continuado (excepto por el vermut).

Al día siguiente, después de haber dormido 9 horas del tirón nuestros cuerpecillos decidieron seguir durmiendo un par de horas más y aplazar para otro día las prácticas de bulder que teníamos prevista.

1 comentaris:

Txernòbil Guy dijo...

Si alguna vez decidís compraros un portabicicletas (de esos de portón trasero) no os lo compréis momentos antes de tener que iros fuera con las bicis porque Murphy & Friends harán lo posible para que no sea tan fácil de montar como uno se imagina. Parece una tontería pero sino has montado uno antes puedes empezar a darle mil vueltas hasta que descubres cómo funciona el aparatejo (además Murphy siempre colaborará para que las instrucciones de montaje que te vienen no sean de ese modelo de portabicicletas que has comprado). Total, que después de montar el portabicicletas y asegurarnos que aquello quedaba más estable que los armarios del Ikea, cargamos nuestras 3 bicis y para el camping de Siurana.

A la mañana siguiente día completito. Salimos del camping predispuestos a dejarnos las piernas. Las primeras bajadas, con desnivel considerable y suelo húmedo, ya dejaban entrever que no sería como los típicos entrenos que hemos venido haciendo hasta el momento. Pero el reto nos atraía y las ganas de descubrir para qué habían servido las horas dedicadas a entrenar hacía que nos lo tomáramos con optimismo y a la vez con una pequeña dosis de superación personal. Por una parte queríamos saber donde estaban nuestros límites, a 97 días del Open Raid, y en qué estado de forma física nos encontrábamos cada uno de nosotros. También sabíamos que no podíamos darlo todo corriendo porque después nos esperaba la BTT y teníamos que reservarnos. El resultado fue una horita corriendo y otra hora más de trekking para volver al camping (el “camino” se volvió impracticable para correr, tenías que abrirte paso entre ramas y vegetación y en momentos concretos ir grimpando rocas que se interponían en nuestro camino). Después de esto llegamos al camping. Como ya habíamos dejado las bicis más o menos preparadas, sólo fue cambiarnos el “modelito” running por el “modelito” de BTT, coger las bicis y a hacer kilómetros. Fueron unas 5 horas de bici en las que hubo un poco de todo: pistas chulas para disfrutar, subidas que quitan el sentío y bajadas de vértigo (sí, sí, de esas que cuando las ves venir se te suben los güebecílios, te dejas ir y que pase lo que tenga que pasar. Yo, en mi caso, siempre le pido al “Sr. Alivio” que no me deje en la estacada).

Ya de regreso en el camping, hicimos los 3 reconstituyentes necesarios (bar, ducha y cena) y ya estábamos listos para dejarnos caer en el saco.

A la mañana siguiente cuando sonó el despertador a las 7.00 h., Morfeo nos sedujo en un profundo halo que nos anuló completamente cualquier capacidad psicomotora hasta 2 horas más tarde. Después de desayunar, recoger la “tienda de hombres” y volver a montar el portabicis en el coche, valoramos que nos valía más la pena dejar la práctica de bouldering para cualquier domingo tonto.

Con esto dimos por finalizado el fin de semana y regresamos para casa pensando en cuál será nuestro próximo objetivo de Fent Camí del que, como no, tendréis noticias nuestras.