UN VIATGE AL PETIT TIBET

KARAPETO, EL HOMBRE TRANQUILO

A Gorka es difícil que algo le borre la sonrisa del semblante. El escalador azpeitiarra desprende simpatía y buen humor. Una manera de vivir y de sentir que traslada a todos los ámbitos de su existencia y en la que la escalada es uno de sus principales motores.

Gorka Karapeto.<br>Foto: Jorge Jiménez / desnivelpress.com


Gorka Karapeto.
Foto: Jorge Jiménez / desnivelpress.com
Su motivación, su fanatismo, su alegría no tiene dobleces, disfruta de sus encadenamientos, también de los de sus amigos, porque ellos forman parte de sí mismo.

Nacido en la localidad guipuzcoana de Azpeitia, donde los escaladores de octavo grado son legión, su caso es igual al de cualquier otro chaval del norte. No fue extraño, por tanto, que sus primeros contactos con la montaña los viviera en la más tierna infancia. Sin embargo, sus pasos no se encaminaron por la horizontalidad hacia las cumbres que rodean su bella villa natal, Kara pronto se decantó por la verticalidad de las paredes más cercanas. Convertido en el benjamín de un grupo, entre los que aún mantiene a sus mejores amigos y en el que destacaban a los insignes hermanos Prieto, Beltza o Apeto, se dejó llevar y asesorar, hasta llegar a convertirse en el maestro de la dificultad, que es hoy en día.

Una docena de años escalando le han proporcionado un bagaje que se afana en aplicar allí donde se encuentre, escalando placas, desplomes o techos. Con la roca como motivación trascendental, tampoco le hace ascos a la competición. De hecho, este año, quedaba cuarto en la primera prueba de la Copa de España y se hacía, por tercer año consecutivo, con el Campeonato de Euskadi. Sin olvidar unos resultados en roca que le han hecho engordar su lista de 8c´s con cinco nuevos encadenamientos y añadirse su primer noveno grado, marca de la casa de su amigo Ekaitz Maiz: Sistematik ihes (9a), en Aizpún.
Kara sobre Sistematik ihes, 9a en el techazo de Aizpún.<br>Foto: Xavier Prieto


Kara sobre Sistematik ihes, 9a en el techazo de Aizpún.
Foto: Xavier Prieto
¿Qué tal te has encontrado este año?
Muy bien. He escalado mucho en roca y en competición me he sentido muy a gusto. 


¿Eres mitómano? ¿Tienes ídolos?
No, pero sí hay personas a las que admiro. Chris Sharma, al que conocí en Santa Linya, por esa personalidad arrolladora, con la que te contagia su “buen rollo”. Dani Andrada por la motivación que tiene, tanto para equipar como para escalar a muerte o Patxi Usobiaga por su capacidad de sacrificio y su tesón. Cualquier de los tres son dignos de admiración. Pero también están mis amigos Ekaitz Maiz o Antón Zabala, de los que siempre aprendo algo y con quienes comparto mis mejores momentos. 


¿Qué opinas del entrenamiento planificado? ¿Lo sigues? ¿Tienes entrenador?
Hace un par de años me dirigió Jon Gurutz Lazkoz. Con aquellas pautas y lo que aprendí de él ahora me pongo yo mismo los entrenos. Soy el que mejor me conozco y el que mejor sabe de lo que carezco y por tanto en lo que tengo que incidir. Estoy contento de como me lo he planteado este año y con los resultados obtenidos hasta la fecha.





Gorka Karapeto en <i>Jo take</i> (8b), en Etxauri.<br>Foto: David Munilla


Gorka Karapeto en Jo take (8b), en Etxauri.
Foto: David Munilla
¿Cuál es tu vía ideal?
Ahora soy más selectivo. Escalo aquellas rutas que realmente me llaman la atención, que creo me van a aportar algo como escalador. Me gustan las rutas largas de resistencia, aquellas en las que te da tiempo a batallar, en las que puedes rectificar, en las que hay alternativas, si eres pequeño, si eres alto... La vía de la que más orgulloso estés. Quizá mi primer 8a Blue Jeans en Araotz con 16 años, por ser el primer octavo. Para mí supuso romper una barrera psicológica. Algo que también me ocurrió en Tas Tas 8c+/9a. Entraba a la vía muy nervioso, quizá eso me hizo sumarle pegues. Al final llegó el día que la encadené y me quité un gran peso de encima. De eso ya hace un par de años. 


¿Y viajar?
Claro que me gustaría ¿a quién no? Pero para eso hay que tener recursos. 


¿Es imposible vivir de la escalada?
Yo estoy contento con mis patrocinadores Ternua, Boreal, Roca, pero para mantenerte hay que trabajar. 


Cuéntame un viaje con el que sueñes.
Regresar a Yosemite. Aquella fue una experiencia enriquecedora. También me gustaría ir al Himalaya. Allá existen grandes paredes que me atraen mucho. No será a corto plazo, pero no descarto emprender una expedición. Quién sabe. Es un sueño que me gustaría se convirtiera en realidad. 


Como aperturista te has centrado en Aizarnazabal, un lugar tranquilo, que se ha convertido en el escenario de vuestros juegos y divertimentos.
Es un pequeño muro que nos queda muy cerca de casa. Allí estamos tranquilos y hemos centrado buena parte de nuestros esfuerzos y ganas una cuadrilla de amigos de Azpeitia.


¿Cuántas vías hay?
Una docena de nivel medio y alto. Pero más que las vías destacaría quizá el entorno en el que se encuentra, un sitio tranquilo, lleno de paz en comunión con la naturaleza. Es un paraje en el que te sientes bien. 





Gorka Karapeto escalando en Sadernes.<br>Foto: Joan Cabau


Gorka Karapeto escalando en Sadernes.
Foto: Joan Cabau
Las nuevas generaciones que vienen pegando fuerte. ¿Qué opinas de ellos? ¿A dónde se va a llegar? ¿Cuál será el límite el 10b?
Quién sabe. Lo mismo se preguntarían hace cuatro o cinco décadas donde el octavo no entraba en la cabeza de nadie. La escalada ha evolucionado mucho y seguirá evolucionando. La vías serán cada vez más largas, con pasos más complejos... Pero llegarán personajes del tipo Adam Ondra, un auténtico ingrávido, o David Lama y las resolverán.


¿Dónde te ves con 20 años más?
En Araotz, escalando con mis hijos, enseñándoles a hacerse el ocho. Seguiré manteniendo la misma filosofía que tengo ahora. A mí lo que me gusta es escalar; sea un octavo sea un quinto. Es lo que me carga de energía. Dentro de veinte años ni de lejos estaré al nivel actual, pero la motivación será la misma, las ganas serán las mismas y me levantaré pensando: “Vamos a escalar unos larguitos a Araotz. A disfrutar con los amigos. ¿Qué más se le puede pedir a la vida?”.
Por Lorea MADINA

Entrevista publicada en Desnivel el 24/12/2008.

¡AVALANCHAAA!


Avalancha de cornisaIntroducción
Ha llegado el invierno, y conteniendo la ansiedad, vamos poniendo a punto nuestro equipo invernal, afilando nuestros esquís, crampones y piolets. A su vez, vamos mentalizándonos de los peligros inherentes a la montaña durante la estación blanca.

De todos es sabido que uno de ellos, quizás el más grave, y sobre todo el más incontrolable, es el de las avalanchas.

Placas de viento, fuertes nevadas, cornisas amenazantes pueden ser factores que desencadenen el temido alud en el momento y lugar preciso en el que nos encontramos. Si tenemos conocimientos acerca de nivología y meteorología, tendremos más probabilidades de evitar ese momento y ese lugar. Si no, aumentaremos nuestra "cuota de participación" en el sorteo del alud y éste, sin lugar a discusiones, es un sorteo menos apetecible que el de la Lotería. 
 

POR QUÉ SE FORMAN Y TIPOS DE ALUDES


Evolución del manto nivoso (MN)
Desde el momento en que la nieve se deposita en el suelo, se producen unas transformaciones físicas en el manto nivoso relacionadas con las condiciones meteorológicas y con el relieve. Temperatura, insolación, viento precipitaciones, suelo rocoso o herboso, capa nieve anterior, son factores que van a producir una transformación del manto nivoso. Y esta transformación va a tender hacia una estabilidad o inestabilidad del propio manto.

Tenemos que tener presente que tales procesos no son simples y que casi siempre, por no decir siempre, se produce una combinación de procesos. Los cuatro principales procesos que van modificando esa nieve desde que cae hasta que desaparece en primavera o pasa a engordar un glaciar serían:

Transformaciones por Gradiente Térmico:
Tras las primeras nevadas, el suelo puede fundir la capa más próxima. El vapor de agua que se genera asciende hacia los niveles más superficiales, donde, en contacto con la atmósfera fría pude rehelarse. Como consecuencia se produce una capa más o menos fina de nieve helada que conocemos como nieve costra. El manto no se ha estabilizado, al contrario, y además progresar por este terreno se convierte en una auténtica incomodidad.

Transformaciones por Isotermia:
Si las condiciones atmosféricas y del propio manto son muy homogéneas el propio peso de la nieve produce un progresivo aplastamiento de manto nivoso. El manto va liberando el aire interno y va aumentando la densidad. Todo ello favorece la compactación y por tanto la estabilidad.

Transformaciones por hielo deshielo:
La secuencia continuada y prolongada de procesos poco intensos de helada y deshielo, contribuye igualmente a una compactación y estabilización del manto. Ahora bien, un deshielo repentino e intenso va a producir una inestabilidad que va a exigir fuertes fríos y ausencia de nevadas para devolver la situación de estabilidad.

Transformaciones por viento:
El viento es uno de los elementos más desestabilizadores del manto y uno de los factores principales de génesis de riesgo de avalanchas. Por un lado, modifica la regular distribución de la nieve tras las nevadas, arrastrándolas en algunas zonas y acumulándola peligrosamente en otras. 

Por otro, el arrastre transforma los granos de nieve, los redondea y varía su capacidad de cohesión con respecto a las capas sobre las que se deposita. Acerca del papel que desempeña el viento volveremos a insistir al hablar de los tipos de avalancha.

 

TIPOS DE ALUDES

Habitualmente se reconocen tres tipos de avalancha, generadas a su vez por una combinación de factores. En realidad es difícil encajar una avalancha en un solo tipo. Normalmente tienen características de varios tipos aunque predomina uno de ellos. Por otro lado, establecer estos tipos nos ayudará a su comprensión.

Avalancha artificialAlud de nieve polvo:
Se suele producir tras fuertes nevadas. Se trata de nieve seca que forma un manto poco denso y que se desencadena por un ligero aumento de temperatura o por sobrecarga. Las laderas más propicias son las de pendientes fuertes. La nieve polvo es poco densa, con gran contenido de aire. Al rodar y aumentar de tamaño, libera esa masa de aire que produce una onda expansiva de efectos explosivos y muy destructivos. De hecho, este tipo de alud puede alcanzar una velocidad de 400 km/h. y devastar amplias zonas por las que pasa.

La nube de nieve pulverizada que se produce puede elevarse y extenderse hasta lugares sorprendentemente lejanos.

En nuestro entorno pirenaico y peninsular por suerte o desgracia no son frecuentes las grandes nevadas, comparables a las de los Alpes, Rocosas o Himalaya, y por tanto no son las más temibles.

Alud de fusión:
El alud de fusión se desencadena por un brusco aumento de temperatura por encima de los 0º C. Más frecuentes en primavera también pueden producirse en pleno invierno, y más en nuestro entorno pirenaico y peninsular, donde no son raros periodos de relativo calor. El agua fundida, baja hasta la base del manto o hasta una capa más endurecida y actúa de lubricante, favoreciendo su desencadenamiento. Por efecto de la fusión, la nieve es densa y pesada y su desplazamiento bastante lento. Frente a la explosividad de los aludes de nieve polvo los de fusión se asemejan a lentas coladas de barro o lava. Así, resulta más improbable que nos atrapen, pero si lo hacen, es difícil salir de él indemne. Suelen producirse en lugares habituales y por ello son más previsibles: corredores y barrancos de fuertes pendientes. Otra cuestión es que progresemos bajo alguna barrera rocosa, a la vista libre de nieve, pero sobre la que puede desembocar algún canal de avalancha. Cuando la capa de nieve afecta a todo al manto, arrancando incluso elementos del suelo, se suele hablar de avalancha de fondo

Avalancha de placaAlud de placa:
Hablamos de placa cuando sobre una superficie nevada se deposita otra capa de nieve con una estructura determinada pero no cohesionada sobre la capa subyacente. El principal agente generador de estas placas es el viento, que traslada la nieve y la deposita en determinadas zonas, por lo que solemos hablar indistintamente de avalancha de placa o de placa de viento. Sus dimensiones pueden ser muy variables.

La placa adquiere una rigidez y fragilidad tal, que cualquier esfuerzo (por ejemplo sobrecarga por el paso de un esquiador) sobre la placa se transmite a lo largo de la misma pudiendo, romperse por la zona de menor estabilidad, con frecuencia lejos del propio esquiador.

El gran peligro reside en que somos los propios alpinistas-esquiadores los que podemos provocarlas y, de hecho, provocan más del 70 % de los accidentes por avalancha. Aunque son muy imprevisibles, existen unos indicadores que nos advierten de ese riesgo latente. El principal indicador es la presencia de cornisas, formadas a su vez por el viento sobre una cresta.

La formación de pequeños ventisqueros en zonas de cambio de pendiente nos informa también sobre la acción del viento y, por ello, de la posible existencia de placas en la vertiente de sotavento. Otras señales de existencia de placas son la detección de capas de aire en el manto al clavar el bastón, el piolet o simplemente al pisar o la aparición de fuertes sonidos sordos.



Avalancha de placa
Avalancha en las rocosas
Avalancha en Utah


Muy interesante es realizar continuos sondeos con el bastón a la búsqueda de capas de diferentes densidades y cohesiones. En tal caso, detectaremos esas placas por la diferente fuerza de presión que debemos realizar para atravesar el manto con el bastón.

Por último, otro indicio puede ser cierta coloración mate que adquiere la superficie de las placas, respecto a la brillantez del resto del terreno nevado.

De todo lo dicho podemos ir deduciendo cuáles son los lugares en los que aventurarse durante determinados periodos significa un acaparamiento innecesario de cupones del citado "sorteo". Así, y de forma general, evitaremos en la medida de lo posibles corredores "coronados" por amenazantes cornisas, pendientes de entre 30-45º, vertientes de sotavento, laderas convexas, donde la tensión de la placa es mayor, palas homogéneas y amplias, laderas muy soleadas y salidas de conos de avalancha. Por el contrario, progresaremos preferentemente por aristas y lomas (siempre que no provoquemos la ruptura de posibles cornisas), vertientes venteadas, laderas de relieve ondulado, palas con presencia de grandes rocas y bosques maduros. 
 

PREVENCIÓN

Conocidos los factores generadores de riesgo y las zonas y periodos más propicios, queda actuar en consecuencia adoptando en cada momento un comportamiento acorde con el peligro evaluado.

EN CASA
La primera tarea se hace desde casa y se refiere a la consulta, tanto de la predicción meteorológica como del parte sobre el peligro de Aludes. Cabe recordar que desde la pasada década existe una Escala Europea de Riesgo de Aludes. Dicha escala consta de 5 grados, donde el 1 es un riesgo mínimo y el 5 un riesgo máximo y generalizado.
A cada grado acompañan unas indicaciones y unas recomendaciones.

Con una simple llamada a cualquiera de los servicios de nivología obtendremos una información fundamental acerca del grado de riesgo y de su distribución geográfica dentro de la zona en la que planteamos nuestra salida. Un estudio de mapas y guías especializadas contribuirá además a aumentar nuestra información y a plantear de antemano alternativas y retiradas (siempre "honrosas").

SOBRE EL TERRENO: ACTITUD Y COMPORTAMIENTO
Una vez calzados los esquís o empuñando piolets, nuestro actitud será siempre atenta y observadora. La búsqueda de los citados indicadores de riesgo no debe convertirse en una obsesión, pero cierto estado de alerta nos desposeerá de alguno de los cupones que se nos ha otorgado por el simple hecho de no habernos quedado jugando al ajedrez. Observaremos por tanto, el estado y la evolución de la nieve, el cambio del manto nivoso en función del terreno, la presencia de cornisas y ventisqueros, el desencadenamiento de aludes espontáneos, realizaremos con frecuencia el comentado "test del bastón". Replantearemos constantemente nuestro itinerario en función del relieve y de los riesgos evaluados, eligiendo en cada momento el lugar menos peligroso y la protección de grandes rocas o árboles.

ALARMA ROJA.
Si a pesar de todas las previsiones y nuestra prudente actitud intuimos un riesgo evidente, o no podemos evitar un tramo peligroso, una ladera excesivamente cargada de nieve, extremaremos las medidas y nos prepararemos para lo peor.

En primer lugar, respetaremos una distancia entre los componentes del grupo (más de 10 m); mientras el "conejillo de indias", cargado con un abultado número de cupones del sorteo de aludes, se aventura a atravesar dicho tramo, el resto permanecerá vigilante en un lugar protegido y dispuesto a salir en ayuda si se produce la avalancha. En la medida de lo posible atravesará el tramo por el lugar más alto, y progresará por la línea de máxima pendiente, minimizando así el riesgo a cortar una placa. Previamente nos desabrocharemos las correas de mochilas, bastones, esquís, dragoneras de piolet, con la clara idea de poder actuar con la mayor libertad posible de movimientos. Además de abrigarnos bien, tendremos la precaución de taparnos la boca y nariz con un pañuelo o similar.

 
Confiamos en que esto que has leído contribuya a que no seas tú el que experimente la que debe ser una sensación poco agradable de verse enterrado bajo un helador manto de nieve.

RICARDO CASSIN, UNO DE LOS MEJORES ALPINISTAS, CUMPLE 100 AÑOS

Ricardo Cassin, uno de los mejores alpinistas de la historia, ha cumplido 100 años de edad el pasado día 2 de enero.

Suyas fueron grandes ascensiones en una época dorada para el alpinismo. Una época en la que ir a escalar montañas significaba valor, descubrimiento y sobre todo, compromiso.

Todo se aprendía sobre la marcha, y no había apenas material. Pero las pocas personas que practicaban el alpinismo eran auténticos apasionados, escaladores muy valientes, y verdaderos exploradores.


Ricardo Cassin escaló la primera al espolón Walker de las grandes Jorasses, o la primera a la imponente pared de la Cima Oeste de Lavaredo. También es suya una de las clásicas por excelencia de los Alpes, la norte del Piz Badile.

Cassin era un total desconocido, hasta el punto de llegar al refugio junto con dos amigos, y tener que preguntar al guarda cuáles eran las grandes Jorasses, y por dónde iba el camino que se dirigía a la pared. Nadie sabía de donde había salido, pero llegaba a los sitios, y subía por las vías más difíciles.

Su aprendizaje en la roca dolomítica le permitió trasladar a las paredes de los Alpes las técnicas aprendidas de escalada artificial y de pitonajes complicados, que le sirvieron para escalar pasajes que, en aquella época, ni siquiera llegaban a imaginar el resto de alpinistas.
Famosos escaladores como Bonatti, Heckmair o Rebuffat se confesaron admiradores del italiano, lo que demuestra el altísimo nivel de las grandes rutas que abrió.

Tras su éxito en los Alpes, daría el salto a las grandes montañas del Karakorum, con ascensiones muy significativas. Forma parte de una expedición de reconocimiento al K2, pero Ardito Desio no cuenta con él para la que sería la primera ascensión al K2, y una gesta nacional italiana. Se desquita con una impresionante ascensión al GIV.

Visitaría también los Andes del Perú, y una vía del McKinley lleva su nombre.

Ricardo Cassin escaló la norte del Badile con 78 años, para celebrar el 50 aniversario de su apertura, y se ha mantenido activo, escalando hasta muy entrados los 80 años.

Según sus propias palabras, no hay secretos para sus cualidades en montaña. Antes que alpinista, fue boxeador, y la preparación física del gimnasio pudo servirle para adquirir la forma necesaria para “pegarse” con las montañas. Su célebre cabezonería le habrá ayudado bastante en más de una ocasión. Como él mismo dice, “una vez que empiezo, tengo que acabarlo; nunca me he bajado de una montaña sin llegar a la cima”.

"SUBIR LOS 14 OCHOMILES ES UN RETO PERSONAL"

Entrevista publicada hoy en La Vanguardia  

Jesús Sancho | 09/01/2009 | Actualizada a las 01:59h

La alpinista guipuzcoana quiere ser la primera mujer del mundo en escalar las montañas más altas del planeta.

La alpinista guipuzcoana, Edurne Pasaban, inició en el 2001 su particular reto personal. Entonces subió el Everest, su primera cima de más de ocho mil metros, y a fecha de hoy ya ha escalado once montañas que superan esta altura. Ahora sólo le quedan tres cimas para convertirse en la primera mujer del mundo que consigue en hollar los 14 ochomiles del planeta. Su próximo objetivo: el Kanchenjunga (8.586), en la cordillera del Himalaya.

La alpinista Edurne Pasaban podría ser la primera mujer en subir las 14 montañas más altas del planeta
La alpinista Edurne Pasaban podría ser la primera mujer en subir las 14 montañas más altas del planeta /   Archivo

-¿Cómo surge el proyecto de los 14 ochomiles?
-No pensaba dedicarme a esto. Mi primera experiencia en la montaña fue en 1998 y era mi hobby. Pero hace un año y medio me planteé este reto después de haber subido nueve montañas de ocho mil metros.

-¿Cuándo será su próxima expedición?
-Esperamos que a finales de marzo podamos salir hacia el Kanchenjunga
(8.586 m), en la cordillera del Himalaya.

-Ya le queda menos para completar este reto. Le faltan sólo tres cimas…
-El año pasado coronamos dos ochomiles y supuso una dosis de adrenalina para continuar.

-¿Se marca alguna fecha?
-Me gustaría acabar en el 2010 pero depende de muchas cosas.

-Ahora el hobby se ha convertido en profesional. ¿Cómo se prepara antes de iniciar una expedición?
-Nos preparamos físicamente y también en el CAR de Sant Cugat hacemos ejercicios de respiración en unas cámaras que simulamos estar a unos 6.000 metros para poder aclimatarnos antes de la expedición.

-¿Cuánto tiempo suele durar una expedición?
-A veces pasamos dos meses fuera de casa por lo que para mí el equipo con quien voy es primordial.

-No está sola en esta carrera. La alpinista austriaca Gerlinde Kaltenbrunner y la italiana Nives Meroi también intentan coronar las 14 grandes cimas del planeta. ¿Esto le agobia?
-¡Para nada! Se ha creado alrededor nuestro una especie de competición que no es así. Yo suelo hablar por teléfono con Berlinge y nos mandamos e-mails. Las dos vemos claramente que subir los 14 ochomiles es un reto personal y no una competición.


Edurne Pasaban tiene el objetivo de hollar las 14 cimas más altas del mundo
Edurne Pasaban tiene el objetivo de hollar las 14 cimas más altas del mundo /   Archivo

  -¿En el caso de que alguna se anticipe a usted intentará completar los 14 ochomiles?
-Independientemente de que terminen antes yo quiero completar este reto personal.

-Usted es ingeniera industrial, está haciendo un curso de coaching y también da conferencias en empresas sobre liderazgo y trabajo equipo. ¿Existe relación entre la montaña y el mundo empresarial?
-Hay paralelismos. A partir de contar mi experiencia se encuentran relaciones entre el mundo empresarial y el de la montaña como, por ejemplo, a la hora de formar un equipo y liderarlo, pensar sobre el éxito y el fracaso, trabajar en equipo o saber motivar.

-¿Cuando va de expedición es ajena a la realidad o está conectada con el mundo?
-En la montaña desconectas pero tenemos claro que tenemos que volver a la realidad. Cuando pasó el boom de la crisis en septiembre con los bancos de Estados Unidos estábamos de expedición y no llegas a palpar realmente lo que está pasando hasta que vuelves de nuevo pese a que te van informando por teléfono.

-Después de los 14 ochomiles. ¿Qué tiene pensado hacer?
Siempre voy a estar vinculada a la montaña porque es mi pasión y me encanta ir a entrenar pero seguramente lo haré a otro ritmo. El proyecto de los 14 ochomiles me quita mucho tiempo personal mucho y quizás después de este reto podría pensar en ser madre.

-Obviamente el montañismo no está exento de riesgos que usted misma ha sufrido y también ha perdido amigos…
-La montaña me ha dado y también me ha quitado mucho amigos. Últimamente estamos teniendo muy mala suerte y desde el 2007 he perdido seis buenos amigos que siempre estaba con ellos…

Y usted sigue adelante…
-Es una elección mía y escalo montañas porque me gusta. Nadie me lo ha impuesto y disfruto con ello.

-¿Al ser mujer se le han cerrado o han abierto más puertas dentro del alpinismo?
-Estoy viendo de todo en la gente de la montaña. Hay gente que me trata igual como mis compañeros de expedición y otros dicen que por ser mujer a la hora de encontrar patrocinador lo tendría más fácil pero esto no es así y lo tengo tan difícil como todo el mundo.

-Usted es guipuzcoana pero ha elegido Catalunya para vivir. ¿Por algún motivo especial?
-Vine primero por motivos personales pero me he quedado a vivir en Catalunya porque estoy a gusto y me han acogido muy bien y con mucho cariño.

III FESTIVAL HIVERNAL A LA VALL DE BOÍ

La tercera edició del Festival Hivernal de free ride, esquí de muntanya i dry-tooling tindrà lloc els dies 5, 6 i 7 de febrer de 2009 a la vall de Boí (Alta Ribagorçana), i estarà dedicada als esports de muntanya tant fomentant la seva pràctica com la mentalitat de respecte amb el medi ambient.

Dijous 5 de febrer
El primer dia de festival es farà una competició de free-ride, als voltants de l’estació de Boí Taül, on els participants hauran de pujar caminant fins un cim prèviament controlat i escollir la línia per on baixar, per estricte ordre d’arribada. La traça de pujada estarà equipada amb cordes fixes per assegurar la progressió dels riders. En la passada edició varen participar un total de 54 corredors, i tots van tindre ocasió de traçar fantàstiques i atrevides línies de baixada amb nombrosos salts.

Al finalitzar la competició organització i riders es trobaran a l’snow park de Boí Taül per beure xocolata calenta i deleitar-se amb una bona sessió de salts expressament dissenyats per a l’ocasió pels responsables de l’snow park. Posteriorment es procedirà a l’entrega de premis i el sorteig de material  a l’espai L’era de Barruera i on la festa nocturna està assegurada. Les inscripcions a la prova poden fer-se per telèfon, 620 95 38 19 (Roger) o 676 22 50 71 (Oriol).

Divendres 6 de febrer
El segon dia s’organitza una Cronoescalada d’esquí de muntanya de 1.100 m de desnivell per la magnífica i tranquil·la vall de Moró arribant al Cap des Raspes Roies, a 2.750 m., i amb unes vistes immillorables del Pirineu, on a l’acabament a més de la meta, hi haurà una efusiva claca i més xocolata calenta.

Al migdia hi ha una costellada per als participants al pla de l’Ermita, a Sant Quirc, entrega de premis i sorteig de material. Es tracta d’una sortida de muntanya de caràcter popular on participen nombrosos amants de l’esquí de muntanya amb l’objectiu de gaudir d’un matí tranquil i segur a la neu. Les inscripcions es podran fer el mateix dia a partir de les 9 del matí al pàrquing de Sant Martí, passat el pla de l’Ermita.

Dissabte 7 de febrer
El tercer dia de festival està previst un open dry-tooling a Cavallers, en una zona perfecta per a la seva pràctica i amb unes vies de menor a major dificultat on els lolos podran cansar-se de debò i els debutants podran fer una bona presa de contacte amb les noves innovacions de material en un terreny preparat per a l’ocasió.

Les vies seran en tope–rope, amb un peu de via còmode des d’on participants i espectadors podran gaudir de l’espectacle mentre degusten un bon vi calent per fer passar el fred. Els classificats del matí es disputaran el pernil del guanyador, en una estructura dissenyada amb cubets de gel penjant del campanar de l’església de Sant Joan de Boí, i amenitzada la final amb bona música i més vi calent. Les inscripcions es faran a partir de les 9 del matí del dia de l’open al pàrking de Caldes de Boí. Cal recordar que totes les inscripcions a les diferents proves i competicions del festival són gratuïtes i inclouen a més dels premis als guanyadors, un sorteig de material entre els participants.

ESCALA EN HIELO




Página de escalada en hielo donde podremos consultar el estado de las cascadas y corredores para poder ir a escalar. Encontraremos información de toda España y de fuera de ella algo también. La información la sacan de las aportaciones de la gente. total que si queréis ir a escalar o solo explicar como esta el hielo, consultar esta página.

ENTREVISTA A EDURNE PASABÁN E IVÁN VALLEJO, por Sebastián Álvaro

Sebastián Álvaro entrevistó a Edurne Pasabán y a Iván Vallejo, recién llegados de Katmandú tras coronar el Dhaulagiri (8.167 m.), con el que la vasca lograba diez ochomiles y el ecuatoriano terminaba los 14.

Sebatián Álvaro, Director de <i>Al Filo de lo Imposible</i>.<br>Foto: desnivelpress.com


Sebatián Álvaro, Director de Al Filo de lo Imposible.
Foto: desnivelpress.com
La madre de Sebastián Álvaro dijo: "He tenido tres hijos normales y uno alpinista". Y es que algunos, como Iván Vallejo están hechos de otra madera, muy distinta a la de la mayoría de mortales que tenemos la suerte de ver o pisar una montaña. Edurne Pasabán también comparte ese molde especial que ha llevado a ambos a coronar seis ochomiles juntos y a compartir diez expediciones bajo el liderazgo de Sebastián Álvaro, director del programa de Al Filo de lo Imposible. Iván y Edurne estuvieron en Madrid el jueves pasado, en una recepción para los medios en la que repasaron su experiencia en el Dhaulagiri, décimo ochomil para la vasca y el último de la lista de los 14 para Iván Vallejo, que ha coronado sin utilizar oxígeno suplementario, convirtiéndose en el séptimo hombre que logra tal hazaña. Ante la presencia de una pequeña multitud, Sebastián Álvaro entrevistó a los dos protagonistas de la última aventura de Al Filo, haciendo uso de otra cita para presentarlos, una de esas que han guiado la filosofía de Sebas desde sus comienzos, mascullada por Apsley Cherry-Garrard cuando andaba terminando su libro El peor viaje del mundo: "Si buscas un compañero para una expedición solo tienes que pedir dos cosas: que tenga un buen tono físico y que tenga la mente agarrada con cables de acero. Como nunca encontrarás las dos cosas, quédate con la segunda".
Edurne Pasabán, en el centro, en la cima del Dhaulagiri.<br>Foto: <i>Al Filo de lo Imposible</i>


Edurne Pasabán, en el centro, en la cima del Dhaulagiri.
Foto: Al Filo de lo Imposible

Sebastián Álvaro: Una pregunta que os habrán hecho cien veces desde que llegasteis, ¿qué se siente cuando se pisa la cumbre del Dhaulagiri?
Edurne Pasabán: Nunca sabemos como responder a esa pregunta. ¿Qué he sentido? Pues ha sido una montaña muy especial para mí. Aunque ya han sido muchas montañas antes y éste es mi décimo ochomil, tenía algo especial, distinto. Después de las penurias del último año y medio, significaba el regreso a las grandes montañas. Me preguntaste a quién pensaba dedicárselo: Pues en este caso a mí misma. Ha sido mi reencuentro con los ochomiles y con Edurne Pasabán.


Iván, ¿te has quitado un peso de encima?
Iván Vallejo: Me lo he quitado, efectivamente. El Dhaula era el último de mi gran proyecto de los 14. A las 12 en punto, cuando tuve la suerte de pisar la arista cimera lo primero que hice fue arrodillarme y llorar muchísimo. Ese llanto resumía el éxito en la pelea con el Dhaulagiri tras dos intentos fallidos, y la emoción por la oportunidad que se me ha brindado en mi carrera. Lo resumiría con dos palabras: felicidad, por terminar el proyecto, y gratitud, por seguir con vida para contarlo.


Ernest Shackleton, cuando se iba a la Antártida, puso un anuncio en el Times que decía: "Se precisan hombres para viaje arriesgado. Muchos meses en completa oscuridad, mucho frío, poca paga. Sin garantía de regreso". Se inscribieron cinco mil hombres y Shackleton, logró formar un equipo extraordinario, lo más importante para alcanzar el éxito en una aventura. ¿Cómo ha sido el equipo del Dhaulagiri?
I.V.: Hemos tenido buena paga, buena comida... (se ríe). En los ochomiles el equipo es fundamental. Cuando el ser humano está expuesto a situaciones extremas de frío, de soledad, vive una desnudez completa, nada de lo que hayas conseguido sirve, ni los títulos, ni las montañas. El ser humano se muestra tal y como es, con su madurez, su miedo, su valentía y las ganas de superar los propios valores. Un equipo, una gran montaña debe estar sostenido por gente que se conoce. Con Edurne he estado en diez expediciones, lo que es un elemento fundamental para consolidarnos, conociendo lo mejor y lo peor de cada uno. Nuestros resultados están ahí y estoy orgulloso de haber participado.


E.P: Hemos conseguido un equipo excepcional. Como dice Iván, es la base de todo, de la expedición, es el día a día de un mes y medio fuera de casa, en condiciones súper duras. Sebas, creo que ahora tenemos el equipo. Ha sido mucho trabajo para encontrarlo, pero todos sabemos lo que estamos haciendo, donde estamos y, por encima del resultado, nos lo hemos pasado muy bien. Hemos hecho un trabajo compacto, perfecto.
El equipo de Iván y Edurne subiendo al segundo campo de altura, con ventisca.<br>Foto: <i>Al Filo de lo Imposible</i>


El equipo de Iván y Edurne subiendo al segundo campo de altura, con ventisca.
Foto: Al Filo de lo Imposible

Iván me convenció que debíamos ir al Dhaulagiri un poco antes, pues es una cumbre que recoge buena parte de las tormentas que entran en el Himalaya y que acumula mucha nieve antes que el resto de montañas, a las que el monzón llega a partir del 30 de mayo. Eso provoca accidentes como el del año pasado en el Campo 2.
I.V.: Cuando estuve en el Dhaula, en 2005, realicé un intento a primeros de mayo, que no cuajó. Pensé que teníamos todavía un mes para intentarlo, pero no fue así. En 2006 fue todavía peor. Un compañero hizo cumbre el 28 de abril y me comentó que parecía la fecha ideal para ascender el Dhaulagiri, entonces convencí a Sebas y a Edurne para cambiar toda la logística y poder estar en la cumbre a finales de abril o como máximo a principios de mayo. Y todo ha ido bien. Además os cuento un secreto: eso me daba tiempo para cumplir un viejo sueño, disfrutar de la Feria de San Isidro en Madrid.


Edurne, ¿cuál fue el paso que más temías? ¿La travesía de arriba?
E.P.: Sí. Ya había estado dos veces al Dhaula y había comprobado que después de salir del campo 3, casi a ochomil metros, hay una travesía sobre placa de hielo, en la que falleció mi amigo Pepe Garcés, y la temía mucho. Íbamos muy preparados para ella, pero cuando llegamos vimos que las condiciones eran perfectas, la nieve estaba muy asentada, había venteado mucho y el paso lo encontramos más fácil de lo que pensábamos. Lo que nos sorprendió fue lo que vino después; quedaban cuatro horas para llegar a la cumbre y encontramos placas muy complicadas. El Dhaulagiri te puede sorprender en cualquier momento.


¿Fue muy emotiva la llegada al campo 2, sabiendo que debajo descansan dos amigos?
E.P.: Era una pregunta que nos hacíamos todos, ¿cómo sería la llegada? Creo que teníamos vértigo y miedo al campo 2, donde perdimos a Santiago Sagaste y a Ricardo Valencia el año pasado. Sabíamos que teníamos que pasar por allí, pero no sabíamos lo que íbamos a encontrar. Éramos los primeros. Tenía miedo de ver algo que no quería. Cada paso miraba a mi alrededor, pero no quería encontrar nada. Fue muy duro llegar al Campo 2.


Entrevista publicada en Desnivel el 12/05/2008.

HIELOS ETERNOS EN LA PATAGONIA AUSTRAL

parque_nacional_los_glaciares.jpgEl Parque Nacional Los Glaciares, al sudoeste de la provincia de Santa Cruz, alberga campos de hielo que ocupan 2.600 km. cuadrados (más de un 30% de la superficie del Parque), avanzando sobre dos grandes espejos de agua, el lago Viedma y el lago Argentino.

El más conocido de los glaciares es el Perito Moreno, que se expande sobre las aguas del Brazo Sur del Lago Argentino, con un frente de 5 km. y una altura, por sobre el nivel del lago, de entre los 70 y 60 metros. Esta majestuosa pared de hielo cubre una extensión de 230 km. cuadrados.

En el margen sur del lago Argentino, la villa turística de El Calafate es la puerta de acceso al glaciar. A 80 km. de la entrada del parque, esta pequeña localidad de 6.000 habitantes cuenta con variedad de servicios de alojamiento y gastronomía.

El glaciar Upsala, ubicado sobre el Brazo Norte del mismo lago, es el de mayor tamaño; exhibe un largo de 50 km. y un ancho de casi 10 km.

En el sector norte del Parque, frente al glaciar Viedma, se encuentra el imponente macizo de piedra de Fitz Roy, o cerro Chaltén (como era llamado por los tehuelches que habitaban la zona) que se destaca por su altura de 3.375 metros y por su monumental aspecto con el entorno de los cordones cordilleranos circundantes.

El área de hielos continentales y glaciares es un tesoro natural, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981.

Esta formación de hielos milenarios de un blanco furioso es atravesada por resplandecientes grietas engamadas entre el azul y el violeta. De las profundidades brotan sonidos de ríos sumergidos en el interior inquieto del glaciar.

El glaciar Perito Moreno se desliza a una velocidad de 100 metros por año, formando una barrera entre el Brazo Rico y el Canal de los Témpanos del lago Argentino, lo que termina produciendo la tan famosa ruptura de sus paredes a causa de la gran presión que ejerce el agua.

Cada cuatro años aproximadamente grandes bloques de hielo se desprenden con un estruendo similar al de un trueno de impactante magnitud, generando témpanos que se dispersan en los lagos por la acción del viento y el agua. Los trozos de hielo pueden alcanzar gran tamaño y levantar olas, por lo que no debe salirse del área de observación. Debido a los cambiantes efectos climáticos de la última década, los glaciares en general se encuentran en una extinción cada vez más acelerada, estos desprendimientos ya no suceden siempre cada cuatro años.